Como la mayoría de los problemas importantes en la vida, un desastre financiero no sucede de la noche a la mañana. Hay señales claras que puedes identificar.
Tu cuenta de banco está constantemente sobregirada.
Reorganiza tus pagos; los bancos cobran por cheques rechazados y saldos mínimos. Analiza si la cuenta que tienes es la óptima para tus finanzas.
Tu saldo en la tarjeta de crédito sube cada mes.
Compara tu saldo con los meses anteriores. Cuidado con los gastos acumulados. Si tus gastos están subiendo, detente para analizar por qué.
Pagas únicamente el pago mínimo en tu tarjeta.
Es peligroso no poder amortiguar tu saldo pagando al banco un 15% por prestarle dinero cada mes. Pagar lo que debes te podría tomar años. Procura pagar más del mínimo; si no puedes, consulta con un asesor.
Discutes con tu pareja sobre dinero.
El dinero es un tema emocional. Puede desencadenar una lucha de poder si tu visión y la de tu pareja con respecto a las finanzas son distintas. Acuerden un presupuesto y manténgase firmes en lo que decidan.
No tienes ahorros.
Los expertos dicen que debieras tener ahorrado el equivalente a la mitad de tus ingresos anuales para prever la pérdida de tu trabajo o una enfermedad. Cada mes procura guardar un 10%.
No pagas todas tus cuentas.
Si estás teniendo que rifar cuál de tus cuentas vas a pagar cada mes, recorta lo que sea un lujo innecesario. No tienes por qué pagar la membresía Gold del gimnasio o puedes suspender el cable durante un tiempo.
No sabes cuánto debes.
Por supuesto, sabes cuánto ganas. Así deberías tener control de cuánto debes y ordenar tus pagos.
No compartes información sobre cuánto gastas con tu pareja.
Si no te sientes cómoda compartiendo esta información, seguro temes el resultado de lo que está por venir. Esas noches sin dormir no te ayudarán; comparte tu problema.
Tienes una colección de tarjetas de crédito.
Solo hay una razón para tener más de dos tarjetas de crédito – las que tienes no son suficientes. No tengas más de tres, cierra correctamente las cuentas que tengas de más.
Tus tarjetas de crédito están casi al límite.
Las tarjetas de crédito debieran ser una conveniencia nada más, no un pago de intereses caros por un préstamo. No uses más del 30% de tu línea de crédito.
Siéntate y toma el control exacto de lo que tienes y de lo que debes. Haz un plan de pago y síguelo.