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mejora los hábitos de estudio de tus hijos

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Todos los que tenemos niños sabemos cuán difícil puede ser hacer las tareas de cada día o estudiar previo a un examen importante. Algunas veces lo que podría hacerse en 20 minutos toma horas y hasta días, provocando la desesperación de padres e hijos. Cuál es el mejor camino, es una pregunta que muchos nos Quizá un buen punto de partida sea, como dice Dinora Yela, psicóloga con amplia experiencia en educación: saber que son los padres quienes tienen la responsabilidad de inculcar los primeros hábitos de trabajo en sus hijos. Hábitos que de preferencia deberían comenzar un año antes siquiera de que los pequeños empiecen a llevar tareas a casa, explica Yela.

Según esta profesional, el hábito de sentarse cada tarde, aunque sea diez minutos para armar un rompecabezas o pintar los animalitos de la granja, creará en los más pequeños una costumbre que facilitará las cosas más tarde. Cuando no se habituó al niño desde el principio, debe hacerse un esfuerzo porque ya mayorcito se siente a trabajar todos los días, con el apoyo paterno como guía y facilitador, no como un hacedor de tareas, dice Yela.

Crea el hábito de estudio

Adicional a lo planteado, Yela dice que el niño debe sentarse a trabajar lo más temprano posible. Está demostrado que en las primeras horas de la tarde, la retención es mejor que por la noche, dice. Además, los pequeños deben aprender que luego de hacer la tarea podrán jugar o ver televisión. Los niños también tienen que tener tiempo para ser niños, agrega Yela.

Trabaja en un ambiente propicio

Los más pequeños se distraen con facilidad, por lo que debes crear un ambiente de trabajo libre de distractores como radio, televisión o nintendo. Deberá ser un lugar iluminado, limpio y con todo los recursos para trabajar. Y previo a sentarse, tu debes saber de qué se trata la tarea, para que cuando empiecen todo el proceso se haga de una sola vez. Si te levantas, si llamas por teléfono o faltan los marcadores, perderás tiempo y lo más importante, la atención del niño.

Manten comunicación con el maestro

Muchos niños suelen tener dificultades con alguna materia. Las malas notas, resistencia a ir a la escuela el día que tiene tal o cual clase y negarse a trabajar el tema en casa, pueden ser las mejores referencias. Te toca hablar con el o la maestra para saber cuáles son sus debilidades y fortalezas, coordinar juntos una estrategia y contemplar la posibilidad de buscar ayuda adicional, si fuera necesario.

Esta comunicación también te servirá para conocer el programa del año, las fechas de los exámenes y los métodos de evaluación. Lo ideal es trabajar de forma paralela con la escuela, de manera que puedas reforzar en casa lo que trabajó tu hijo por la mañana, para mencionar un ejemplo, dice esta experta.

Crea un plan de trabajo

Parte del fracaso en los exámenes se debe a que se estudió la noche anterior. Lo mejor es preparar un calendario para repasar cada materia siquiera una vez a la semana. El niño debe saber que será adicional a la tarea del día, por lo que el ritmo debe ser ágil y breve. Cuando llegue el día de la evaluación, él habrá repasado muchos días antes y no sólo la noche anterior.
Con respecto a la tarea, trabaja primero la materia más difícil, matemáticas, por ejemplo, y deja de último las más fáciles. Así el tiempo invertido se reducirá. Si tiene dudas, ayúdalo a preparar un resumen, un cuestionario, una gráfica o esquema. Aunque se equivoque, convierte esa equivocación en una lección de la cual aprender algo. Muéstrate positiva, porque tu eres su principal apoyo y si no se lo demuestras, aprenderá que no importa cuánto se esfuerce, nunca recibirá reconocimiento por su trabajo.

Se creativa

Los niños se aburren facilmente y más si la tarea se convierte en algo rutinario. Te toca buscar métodos alternativos para que ese momento no sea algo tedioso. Si es pequeño, compra marcadores para escribir sobre vidrio, yeso para dibujar sobre asfalto o fabrícale una lotería o dominó con los temas que debe aprender. Utiliza mupets, carritos, pasta de caracolitos, etc.
Si es mayorcito, ayúdalo a entrevistar a alguien famoso vinculado con el tema a investigar; si la clase es historia, busca fotografías, mapas, fabriquen una maqueta, armen un álbum o guíalo para que haga una línea de tiempo; si es una investigación ambiental, haz que entre en contacto con una ONG que trabaje el tema; llévalo a un museo, hagan un comic, en resumen, tareas que hagan comprensible la materia a estudiar. Evita que resuelva ingresando al internet y haciendo copy paste.

No lo amenaces, explícale

Una vez que la paciencia se agota, vienen los gritos y las amenazas. Según Yela, quizá en el momento logres algo, pero al día siguiente estarán en las mismas. Antes de amemanzarlo o castigarlo, es preferible explicarle que si no aprende tal o cual punto, perderá la evaluación y ello puede implicar repetir el grado, cambiarse de escuela, etc.
Convierte el conflicto en un desafío: esta vez nos fue mal, pero estoy segura de que puedes hacerlo mejor. Se vale convertirse en cómplice de nuestros hijos y buscar juntos una forma de solucionar el problema. El o ella lo aprecirán más que si te conviertes en su enemiga, dice Yela.

Dinora Yela es psicóloga clínica y terapista del lenguaje por la Universidad Rafael Landívar
Es directora del colegio TOTS

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