Las flores blancas resaltan sobre fondos oscuros o verdes, dan además de luminosidad al jardín, profundidad y agrandan visualmente los espacios pequeños. Intercalar flores blancas suaviza las combinaciones de colores fuertes, combina diferentes especies como azaleas blancas, cissus, violas, cristantemos o geranios blancos.
Intercálalas con helechos y plantas colgantes. Si tienes un espacio pequeño, como una terraza o pérgola, busca muy bien los recipientes en que las vayas a sembrar, macetones de terracota, grises o pintadas de blanco darán armonía a la composición.
No trates de crear un tono uniforme monótono, busca puntos donde des más intensidad jugando con otros colores.