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no más discusiones por dinero

En un mundo ideal, las discusiones entre las parejas por motivos de dinero, deberían resolverse basándose en el principio de que lo más importante es la familia. Sin embargo, no es lo que generalmente ocurre. La mayoría de veces es algo que se agrava al punto de provocar peleas permanentes que pueden llevar a la violencia y al divorcio.

Según el psicólogo Guido Aguilar, el dinero es quizá una de las razones más comunes por las que las parejas discuten. Ya sea porque ella gasta mucho o porque él se resiste a cubrir los gastos que se originan en casa, las parejas tienden a resolver sus diferencias con discusiones, a veces subidas de tono que terminan involucrando a los niños.

¿Cómo enfrentar el tema? Aguilar hace varias recomendaciones básicas:

Discutir, no pelear

Según Aguilar, las discusiones no son malas entre las parejas, al contrario, son saludables. El problema surge cuando se pelea, porque entonces se levanta la voz y se ataca al idividuo, no sus ideas. Todos tienen derecho a pensar diferente, incluso a no estar de acuerdo, la clave está en discutir esas diferencias sin que se convierta en algo emocional, dice Aguilar. Para mantener la discusión, no se debe:

  • Gritar
  • Insultar y, si
  • Mantener la discusión sobre ideas y conceptos

Evita involucrar a los niños

Si bien las parejas pueden tener dificultades para resolver sus problemas económicos, no es aconsejable arrastrar a los niños al punto de convertirlos en árbitros de esas diferencias. En la medida de los posible, es mejor dejarlos fuera. Cada vez que las parejas discuten, trasladan su enojo y frutración a los niños, dice Aguilar.

Es mejor buscar consensos

Según Aguilar, hombres y mujeres crecen con ideas diferentes sobre el dinero. Ella es condicionada para ser una administradora del hogar, mientras que él crece jugando con pistolas, carros, etc. No es extraño entonces que cuando llega el momento de gastar el dinero, él no tenga ni idea de cuánto puede costar tal o cual cosa. También puede ocurrir todo lo contrario: que ella gaste más de lo que sus ingresos se lo permiten y a fin de mes surja una nueva crisis.

Se hace necesario entonces, buscar consensos, los cuales, aunque no lo crean, pueden surgir de la exposición de ideas y desacuerdos (sin agresiones de por medio), dice este profesional con amplia experiencia en terapia de parejas. Decirlo es más fácil que llevarlo a la práctica, por eso Aguilar cree que cada uno debe aportar una cuota de madurez, compromiso con la pareja y responsabilidad hacia la familia que formaron.

Prepara un presupuesto

Para controlar los gastos, nada mejor que un presupuesto. Será necesario que cumplas con tres pasos para definir este mecanismo de control financiero: identifica cómo gastas tu dinero ahora, establece objetivos financieros (gastos mensuales fijos, ahorro, compras) y esfuérzate porque tus gastos se mantengan dentro de lo acordado. Es necesario el compromiso de ambos, dice Aguilar, de lo contario las disputas seguirán marcando el día a día.

Busca ayuda

Discutir es saludable, pelear no. Cuando se agotan todos los recursos, busca ayuda, que puede ser un terapeuta, un religioso o un financista. Se trata de alguien que los ayudará a buscar soluciones. Llega con una actitud abierta, porque quizá no te guste lo que te digan, dice Aguilar. Pero aun así, hay que intentarlo, ahora bien, si todo falla, si la situación está dañando a todos los miembros de la familia, habrá que evaluar si es mejor quedarse que salir.

Guido Aguilar es psicólogo clínico, se especializa terapia de parejas

Clínica de psicología y biorretroalimentación

guidoaguilar@hotmail.com

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